miércoles, 24 de diciembre de 2008

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La increíble historia del albañil


Esta es una transcripción de un recorte de periódico fotocopiado que hace unos años llegó a mis manos. Ha pasado año a año de agenda a agenda y no importa las veces que lo lea, siempre quedo con esa sensación de no saber si reír o lamentar la suerte del pobre hombre:

La increíble y triste historia del barril y el albañil.
Parafraseando una de las atrapantes narraciones de Gabriel García Márquez exponemos a continuación un hecho calificado como verídico, juzgado en el Tribunal de Primera Instancia de Pontevedra y que circula por internet. El protagonista es un albañil gallego, quien debió explicar judicialmente la naturaleza de las lesiones recibidas en su trabajo debido a que la compañía aseguradora no comprendía cómo podía haber ocurrido el accidente.
Excelentísmos señores:
En respuesta a su pedido de informaciones adicionales, declaro:
En el ítem Nº1, sobre mi participación de los acontecimientos, mencioné, "tratando de ejecutar la tarea y sin ayuda" como la causa de mi accidente. Me piden en su carta que de una declaración más detallada, por lo que espero que lo que sigue aclare de una vez por todas sus dudas.
Soy albañil hace diez años. En el día del accidente estaba trabajando, sin ayuda, colocando ladrillos en una pared de un edificio en construcción en esta ciudad. Finalizadas mis tareas verifiqué que habían sobrado aproximadamente 250 kilos de ladrillos. En vez de cargarlos hasta la planta baja a mano, decidí colocarlos en un barril y bajarlos con ayuda de una roldana que felizmente se hallaba fijada a un viga en el techo del sexto piso.
Bajé hasta la planta baja y até el barril con una soga y con la ayuda de la roldana lo icé hasta el sexto piso, luego de lo cual até la soga a una de las columnas del edificio. Subí luego hasta el sexto piso y cargué los ladrillos en el barril. Volví para la planta baja, desaté la soga y la agarré con fuerza, de modo que los 250 kilos de ladrillos bajasen suavemente. Debo indicar que en el item 1º de mi declaración a la policía indiqué que mi peso corporal era de 80 kilos.
Sorpresivamente, mis pies se separaron del suelo y comencé a ascender rápidamente arrastrado por la soga. Debido al susto que me llevé, perdí mi presencia de espíritu e irreflexivamente me aferré aún más a la soga mientras ascendía a gran velocidad. En las proximidades del tercer piso me encontré con el barril que bajaba a una velocidad aproximada a la de mi subida. Fue imposible evitar el choque. Creo que allí se produjo la fractura de cráneo.
Continué subiendo hasta que mis dedos se engancharon dentro de la roldana, lo que provocó la detención de mi subida y también las quebraduras múltiples de dedos y muñecas.
A esta altura (de los acontecimientos) ya había recuperado mi presencia de espíritu y, pese a los dolores, continué aferrado a la cuerda. Fue en ese instante que el barril chocó contra el suelo, el fondo del mismo se rompió y todos los ladrillos se desparramaron. Sin los ladrillos el barril pesaba aproximadamente 25 kilos. Debido a un principio físico simplísimo comencé a descender rápidamente hacia la planta baja.
Aproximadamente al pasar por el tercer piso, me encontré con el barril vacío que subía. En el choque que sobrevino, estoy casi seguro, se produjo la quebradura de los tobillos y la nariz. Este choque felizmente disminuyó la velocidad de la caída, de modo que cuando aterricé sobre la montaña de ladrillos, sólo me quebré tres vértebras.
Lamento, sin embargo, informar que cuando me encontraba caído encima de los ladrillos, con dolores insoportables, sin poder moverme y viendo encima de mí el barril, perdí nuevamente mi presencia de espíritu y solté la soga. Debido a que el barril pesaba más que la soga, descendió rápidamente y cayó encima de mis piernas, quebrándome las dos tibias.
Esperando haber aclarado definitivamente las causas y el desarrollo de los acontecimientos, me despido atentamente...
Será justicia.

Como postdata agrego mis anticipadas disculpas si esta publicación ofende o hiere sentimientos de la comunidad gallega.

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