sábado, 22 de noviembre de 2008

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No quisiera llegar a reprocharme...



como me lo reproché hoy,

y me lo reproché ayer,

espero no reprochármelo hasta el fin de mis días...

el que no te haya hablado, el que no te haya dicho simplemente:

"Hola, me gustas,

¿quieres corresponderme?

El destino nos puso

en un cruce definido, preparado,

y lo arrojamos al vacío de la nada.

No te digo lo que siento,

ni tú me lo dices,

pero nuestras miradas son elocuente idioma.

Y yo nunca te hablé.

El destino, irritado ante semejante cortedad,

nos cambiará las caras, los escenarios, los contornos.

Algún día estarás en otro camino y lejos de mí.

estarás con alguien más

con alguien que sí habló al momento.

Todo por no hablar, todo por cobardía...

2 comentarios:

Aristoteles dijo...

Interesante. En más de una ocasión me puse a pensar lo mismo, o sea, ¡cuantas personas pasan por nuestra vida sin que podamos amarles o tan siquiera hablarles. El mundo es tan ancho, que si hubiera hecho, al menos una o dos veces eso, quizás no estaría tan solo. Te invito a que la próxima ves que lo veas y te veas en sus ojos reflejada le hables y me cuentes lo que a partir de ello pasa. Quizás me anime yo también a hablarle a ella...cuando le vuelva a ver...

Fabiana dijo...

¿Emilio? Parece que estamos en la mismma situación ¿no? ¡Qué cosa! jeje
Un abrazo.

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